Haier TV 2026: MiniLED y pantallas gigantes hasta 115"
La marca presenta su gama de televisores 2026 con dos obsesiones claras —la tecnología MiniLED y las diagonales enormes— mientras crece un 15% en un mercado español que se contrae al mismo ritmo. Su mensaje es rotundo: "Nuestra misión no es batallar por precio".
Haier desafía a la crisis del televisor: MiniLED, pantallas gigantes de hasta 115" y una estrategia que renuncia a la guerra de precios
La marca presenta su gama de televisores 2026 con dos obsesiones claras —la tecnología MiniLED y las diagonales enormes— mientras crece un 15% en un mercado español que se contrae al mismo ritmo. Su mensaje es rotundo: "Nuestra misión no es batallar por precio".
Haier ha desplegado su catálogo de televisores para 2026 con una declaración de intenciones que marca distancias con buena parte de la competencia. "Nuestra misión no es batallar por precio", resumió Javier Juristo, director de la unidad de negocio de televisión de la compañía en España, dejando claro que la marca quiere jugar en el segmento medio-alto y premium en lugar de enzarzarse en la habitual guerra de descuentos que domina el sector. La apuesta se sostiene sobre dos pilares muy concretos: la tecnología MiniLED como punta de lanza de la imagen y las pantallas de gran formato como motor de crecimiento.
El contexto en el que se mueve esta presentación no es menor. El mercado español de televisores se contrajo un 15% durante 2025, arrastrado por la caída del consumo y por un desfase de stock en el canal de distribución que llegó a rozar el 30%. En ese panorama adverso, Haier asegura haber crecido precisamente un 15%, nadando a contracorriente. La compañía confía además en que el Mundial de 2026 actúe como catalizador y reactive las ventas, un fenómeno habitual en los años de grandes competiciones futbolísticas, que tradicionalmente empujan la renovación de equipos en los hogares.
Una gama escalonada, de la entrada al ultra-premium
El catálogo arranca en la gama de acceso con el modelo K85, un LED 4K disponible en 32, 43, 50 y 55 pulgadas, equipado con Google TV, integración de Gemini y procesador MediaTek, con un precio de partida de 399 euros (y oferta promocional desde 329). A partir de ahí, la familia QLED articula el grueso de la oferta intermedia. El S80 abarca un amplísimo rango de tamaños —de 32 hasta 85 pulgadas—, con diseño Silver Slim y Dolby Vision, partiendo de 519 euros en su versión de 50 pulgadas. Por encima, el S85 suma Dolby Atmos y control por voz con Gemini, mientras que el S90 incorpora dos argumentos de peso: sonido firmado por la marca británica de alta fidelidad KEF y soporte para gaming a 144 Hz, con un precio desde 729 euros en 55 pulgadas (599 en promoción).
El salto cualitativo llega con la familia MiniLED, donde Haier concentra su discurso premium. El M90, disponible entre 55 y 85 pulgadas, estrena el procesado UltraSense AI, sonido KEF y un diseño Zero Gap que permite colgar el televisor a menos de 40 milímetros de la pared. El M92 sube la apuesta en las diagonales más grandes —65, 75 y 85 pulgadas—, incluye soporte de pared y parte de 1.699 euros en su versión de 75 pulgadas (1.399 en oferta). Y aquí es donde entra la otra gran obsesión de la marca: el tamaño. El 100S90 lleva el MiniLED a una pantalla de 100 pulgadas con acabado mate antirreflejos y mando con carga solar, por 2.849 euros (con promoción de salida en 1.999).
La cúspide la ocupa el M96, un QD-MiniLED Ultra pensado para el segmento más exclusivo, que se ofrece en diagonales de 100 y 115 pulgadas. Es el buque insignia con el que Haier quiere demostrar músculo tecnológico y dejar claro que las grandes pulgadas no son una excentricidad puntual, sino el eje sobre el que pivota su crecimiento. La estrategia es transparente: los televisores de 75 pulgadas en adelante son, según la compañía, el principal vector de expansión del negocio.
Inteligencia artificial, sonido y ecosistema
El hilo conductor técnico de toda la gama es el sistema UltraSense AI, que utiliza el reconocimiento de escena, iluminación y movimiento para ajustar la imagen de forma automática, escala a 4K los contenidos que no llegan a esa resolución y optimiza los parámetros en modo juego. También trabaja sobre el audio, con separación de voces y normalización de volumen. Los paneles son de tipo PVA, con filtrado de luz azul, y la plataforma de software es Google TV, sobre la que se integra Gemini —que irá llegando a la mayoría de modelos a partir de junio de 2026—. Se suman funciones propias como Haicast, para enviar contenido desde dispositivos Windows y Android, y la app del ecosistema hOn de la compañía. En la parte sonora, la alianza con KEF y el soporte de Dolby Atmos y Dolby Vision refuerzan el posicionamiento de las gamas altas.
Lo que todavía no está: OLED y Micro RGB
Haier no renueva por ahora su oferta OLED. Los modelos de 2025 —la serie C9, en 55, 65 y 77 pulgadas con audio Harman Kardon— se mantienen como vigentes, y la nueva generación OLED no se presentará hasta finales de 2026, con llegada al mercado prevista para la primavera de 2027. Tampoco veremos de momento su tecnología Micro RGB, cuya presentación está agendada para la feria IFA de septiembre de 2026. Son las dos grandes ausencias de un catálogo que, por lo demás, cubre prácticamente todos los rangos de precio y tamaño.
Una compañía global con ambición europea
Detrás de esta estrategia hay un gigante con espalda financiera. Haier es líder en China y número uno en Estados Unidos —donde adquirió la división de electrodomésticos de GE hace una década— y aterrizó en España en 2023. Para 2026 planea expandirse a Portugal, Italia, Polonia, Francia y Reino Unido, en una ofensiva europea coordinada. Juristo no ocultó que el último trimestre se presenta "movidito" por la previsible subida de costes de componentes, una crisis que se espera encarezca la electrónica de consumo en general. Frente a ese escenario, la respuesta de la marca no es competir a la baja, sino diferenciarse por imagen, sonido, tamaño y conectividad, adaptándose además a los hábitos de consumo de cada región. Una apuesta arriesgada en un mercado acostumbrado a la batalla de etiquetas, pero coherente con el mensaje que Haier repite como mantra: el precio no es su campo de batalla.
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